viernes, 25 de marzo de 2011

Capítulo 1. "¿Estoy Soñando?"

Cuando se me ocurrió mirar el reloj, eran las ocho menos dos minutos, llegaba tarde; creo que es una de las pocas cosas que no ha cambiado en todo este tiempo. Me levante de la cama de un salto y me apresuré a abrir las puertas del armario; cogí el primer pantalón vaquero que vi; era largo y azul oscuro, siempre me había venido como anillo al dedo, esperaba que continuara siendo de mi talla, últimamente solo había hecho que comer. Abrí deprisa y corriendo el tercer cajón y busqué entre la ropa amontonada mi blusa favorita, que a decir verdad andaba un poco desteñida, hacía tiempo que no me la ponía y el color marrón se había esfumado dando paso a una especie de blanco roto o como Irene solía decir: “color huevo”. 


Comencé a vestirme deprisa y corriendo, cogí mis sandalias de color marrón y me  fui directamente al baño. Hacía mucho tiempo que no me miraba al espejo; mi cara era un cuadro: pálida, esquelética, blanca pajiza y con bastantes ojeras… -“que cara”-pensé. Mi pelo, que se suponía era castaño oscuro, tenía un tono  bastante más claro de lo habitual y también estaba un poco más ondulado, aun así, me había crecido mucho y eso me motivó; siempre había querido tener el pelo largo, pero cuando acompañaba a alguien a la peluquería terminaba cortándomelo yo también. Mis ojos son lo único que seguía en su sitio, las ojeras no los desmejoraban en absoluto; son de color verde claro y bastante grandes, de hecho siempre han sido la parte que más me ha gustado de mí. No suelo pintarme mucho, es algo que no me gusta, pero visto lo visto no me quedaba más remedio. No puedo creer que después de tanto tiempo sin ver a mis amigos; especialmente a Carlos; fuera a aparecer con esas pintas.

Maquillaje discreto, un poco de colorete y sombra clara de ojos. Ahora sí, estaba bastante mejor. Cuando salí del baño y fui derecha a coger mi reloj de mano, me di cuenta de que eran las ocho y veinte; entraba a y media y aún tenía que coger dos autobuses para llegar; definitivamente se me había hecho tarde. Bajé como el viento las escaleras, cogí dinero para comprarme algo para almorzar y me hice una coleta deprisa y corriendo. Saqué de mi armario la cartera, busqué mi chaqueta de cuero marrón oscuro y eché a correr tan rápido como pude. Por suerte cogí el primer autobús a tiempo, pero cuando llegué a la parada para coger el siguiente, lo vi marcharse a lo lejos, por lo que no tuve más remedio que continuar a pie. De camino, andando a toda prisa por entre las pequeñas y adoquinadas calles del pueblo, pude contemplar una de las imágenes que sin duda alguna más había echado de menos: niños y niñas corrían de aquí para allá con sus muñecas y sus pelotas de colores, sus madres cargaban con las mochilas de carro y la bolsa para el almuerzo, y a juego con el  dulce y soleado día de verano, sus caras llenas de ilusión hacían que esa mañana fuera totalmente perfecta. A los pocos minutos y casi sin darme cuenta, me encontré a pocos metros de la puerta del instituto. 

Casi sin creerlo había llegado a las ocho y veintinueve minutos.
Por suerte o por desgracia ahora tocaba enfrentarse al mundo real. Así que a partir de ahí, me esperaba un día muy largo por delante.

De piedra. Así me dejó lo que vi al dar el primer paso hacia la puerta principal del instituto. Chico moreno y chica rubia. Beso desenfrenado. ¿Lo adivináis?
No podía creerlo. No han perdido el tiempo para nada mientras yo he estado "ausente". Tenía tantas ganas de verlos, que después de lo que acababa de pasar, se me habían ido todas de golpe. Puede que suene egoísta y son mis amigos lo sé... pero en ese momento lo único que se me pasó por la cabeza fue pasar de largo.

En cuanto pisé el pasillo central, todas las miradas pusieron su atención en mí. No estaba acostumbrada a tanta expectación, normalmente yo era de las que pasaba más bien desapercibida. No voy a engañaros, me temblaba TODO; aún así continué buscando mi taquilla. No fue de extrañar que al pasar unos minutos todos volvieran a lo suyo y yo, pasara de nuevo a un segundo plano, como de costumbre.

Cuando iba a llamar a mi amiga Lorena, que estaba en la otra punta del pasillo, me entró una sensación de mareo muy rara. De pronto una voz vino a mi cabeza, al principio no le di importancia, creí que simplemente pertenecía a alguien que estaba cuchicheando detrás de las taquillas o algo similar, pero poco a poco fue llamando mi atención hasta que me percaté de que sin duda alguna alguien me hablaba; sorprendentemente y aunque suene poco creíble, quien pretendía llamar mi atención no lo hacía desde lo que llamamos "mundo real", más bien era como si ese alguien estuviera dentro de mi cabeza... fuera como fuere nada de aquello pertenecía a mi realidad. -Lucha... no dejes que... desvanecer... – Me decía. 
No dejaban de repetirse palabras sueltas en mi mente y lo más probable es que formaran una frase coherente en mi cabeza si ponía un poco de atención... ¿Qué cuál era el problema? Que no entendía nada.

Únicamente una persona alcanzó a verme unos segundos antes de que todo comenzara a desaparecer a mi alrededor. Al menos, eso es lo que creo que sucedió. Sentí como una corriente fría recorría mi cuerpo de pies a cabeza sin cesar. Todo quedó oscuro, sin embargo sabía con certeza que no estaba inmóvil en un plano concreto, era como si cada una de las moléculas de mi cuerpo se separaran y viajaran a otra dimensión totalmente diferente, la misma sensación que te invade cuando subes a una montaña rusa y llega el momento de la caída más grande; el estómago se sube hacia la garganta y un cosquilleo se forma en tu interior. ¿Hacia dónde caía? No lo sé. De pronto comenzó a faltarme el aire, mi respiración se aceleró y los músculos de mi cuerpo se tensaron. Cuando estaba apunto de perder la conciencia alguien agarró fuertemente mi mano y todo comenzó a dar vueltas y vueltas, noté como ese “alguien” me aferraba contra su pecho e intentaba protegerme de algo, de alguien.

Pronto esa sensación de angustia y de incertidumbre que en un principio me invadió empezó a desaparecer. Comencé a entrar en calor, noté como mis mejillas se sonrojaban, como cada uno de los rincones de mi cuerpo se erizaban.
Sin saber cómo ni por qué, mis brazos se entrelazaron rodeando así la espalda de quien me protegía, en ese instante me encontré totalmente en paz. No me atrevía a abrir los ojos, tenía miedo de que ese momento tan perfecto fuera fruto de mi imaginación. Era como si el tiempo se hubiera parado totalmente.
Noté como también unas manos cálidas y suaves se deslizaban tímidamente bajo mi blusa, aferrándose a mi espalda. Me puse nerviosa, pero sirvió para intentar concentrarme y comenzar a pensar en quién podría ser él, en qué aspecto tendría, en por qué y de quién me había intentado proteger minutos antes. Comencé por su olor, olía a tierra mojada, a día de lluvia en invierno; un olor dulce, atractivo.


De un momento a otro mi cuerpo se destensó y tuve la sensación de que si no me agarraba con fuerza a sus brazos, volvería a caer de nuevo; aproveché ese momento para acurrucarme un poco más, lo cual hizo que automáticamente mis manos rozaran su espalda de nuevo; noté como su nuca se erizaba, eso me hizo sonreír. Había olvidado por completo todo lo extraña e increíble que resultaba  aquella situación. Comenzábamos a ir un poco más despacio cuando una pequeña brisa acarició mis mejillas, fue entonces cuando puse toda mi atención en averiguar a donde me llevaba. Sabía que ya estábamos a salvo de aquello que fuera lo que quería atraparme, pero me sentía tan bien que no le solté. Aterrizamos en plano, en algo parecido al césped mojado que pisas cuando sales de la piscina; aún así, me tranquilizó el pisar tierra firme, no estaba para nada acostumbrada a la ingravidez.

-Ya puedes soltarme… - me dijo.

Sobresaltada y un tanto avergonzada, abrí los ojos.

-         Ups, lo siento… - respondí.

-         La próxima vez que te diga algo, intenta hacerme caso. – contestó rotundamente.

Quedé sorprendida por su tono de voz, ya que minutos antes había estado prácticamente metiéndome mano. Él era hermoso.

-         ¿De qué hablas? Tú no me has dicho nada de nada.

-         Te dije claramente que lucharas contra la sensación de ingravidez.

-        Ohh! Que información más amplia, teniendo en cuenta que hasta este instante no tenía ni idea de que algo tan “raro” pudiera ser posible!

-   En fin... de vez en cuando intenta ser un poco más atenta si no te importa ¿vale?

-         Oye! Eres tú el que me ha arrastrado hasta aquí! No seas tan borde conmigo…

-         La próxima vez te dejaré en caída libre para que aterrices "suavemente" en el reino de Notham. 

-         ¿Reino de qué? -Pregunté. 


      Independientemente de que estuviera "ALUCINANDO" totalmente; llegué a pensar que si no encontraba pronto una explicación lógica para todo aquello, me terminaría por desmayar.


-         ¿Piensas seguir con esto o comenzamos a analizar la situación? Que es bastante crítica por cierto… - Me reprochó un poco enojado.

No escuché lo último que me dijo, quedé cautivada por lo que veían mis ojos. No sabía dónde estaba, ni por qué había aparecido en aquel lugar, pero algo me decía que no era la primera vez. Tal vez…

-         ¿Tal vez en un sueño? -Dijo.

-         Sí… eso creo. Aunque no recuerdo prácticamente nada…

Un momento... No, definitivamente NO. Es imposible. ¿Acaba de leerme la mente, o he pensado en voz alta? 

-         Has pensado en voz alta pero la primera opción también es válida.

-         NO VUELVAS A HACER ESO. NUNCA. - Le dije sorprendida ante su extraña "habilidad". 

-         Me sorprende que te importe más nuestra conversación, que el simple hecho de estar en un lugar como este.

Eres insoportable. ¿Lo sabías? Espero que ahora también me estés leyendo la mente!

-         No eres la única que lo piensa, pero las primeras impresiones no siempre son buenas no? -Contestó dejando escapar una media sonrisa.

-         Te he dicho, que dejes de hacer “ESO”! - Contesté.

-         Sabes? Para ser tan guapa no te callas ni debajo del agua. 

 Aun que se estaba volviendo un poco, bastante insoportable, me sonrojé. Y sí, él lo notó. 


Me di la vuelta y a lo lejos lo vi; entre dos enormes y frondosas colinas, bajo un cielo azulado abrumador, pude divisar a lo lejos un gran castillo de piedra blanca; exactamente idéntico al que aparecía en el cuento de “Las Dos Lunas”. Mi madre me lo leía de pequeña. Un cuento que me hizo soñar durante bastante tiempo.

 Erase una vez, un mundo en el que las noches duraban veinticuatro horas y los días veinticuatro horas también. Cuando una pequeña luciérnaga se viera entre la oscuridad del bosque dorado,  comenzaría a amanecer. Tras la noche de las dos lunas, el castillo de Deltor sería vulnerable a la magia  y su más oscuro secreto quedaría en peligro al acecho de Notham.”


La sonrisa de mi madre vino a mi mente y mis ojos comenzaron a brillar. A los pocos segundos volví a la realidad si lo puedo llamar de esa forma, percatándome de que si no calculaba mal estaba en un sueño, un sueño que mi imaginación creó cuando era pequeña y que continuó en mi mente desde los siete años hasta que cumplí los nueve. Soñé lo mismo durante dos años, cada vez una historia distinta, pero en el mismo lugar. Y ahora no sabía cómo ni por qué, había vuelto allí.


-         Por cierto, me llamo Lauren, encantado de conocerte…

-         ¿Si se supone que esto es un sueño, como he llegado desde mi instituto hasta aquí?

-         ¿Alguna vez escuchas cuando te hablan? 

-         Encantada de conocerte, ahora responde. 

-         Efectivamente estas en un sueño; pero no estás soñando. Responderé a tu pregunta más tarde. – Contestó enojado. Su ceño fruncido me hizo reír.

-         Ahora lo entiendo todo muchísimo mejor. Gracias. -Respondí irónicamente. 



-         El libro de las dos lunas, no suele encontrarse en muchos lugares del mundo. Tu madre lo conocía por que tu abuela se lo regaló cuando era pequeña. - Me dijo después de un corto e incómodo silencio.

-         ¿Mi madre también estuvo aquí? – Pregunté sorprendida e intrigada.

-         ¿Enserio vas a hacer que te lo explique todo? -Preguntó algo nervioso, como intentando ocultar que tal vez había hablado más de la cuenta.

-         ¿Lo dudabas? - Respondí expectante.


Estaba tan pendiente de la conversación que todavía no me había fijado en sus ojos. Azul cristalino, profundos, simpáticos. Era un completo idiota. Me quedé pasmada mirándolo durante al menos dos minutos. Cuando me dí cuenta, casi no muero de la vergüenza.


-         No lo dudaba, solo era una pregunta retórica. Cuando alguien abre el libro, firma como una especie de contrato, en el que se supone, se ha de soñar durante dos años intentando buscar respuesta a una pregunta en concreto, una respuesta que solamente tu deberías saber y que por tu cara deduzco, no tienes ni idea, respuesta que te servirá para salir de aquí. Hace así como treinta y dos años, llegó a este sueño una joven de pelo largo, morena, alta, delgada, de finas y delicadas facciones; se llamaba Liah. ¿Apuesto a que te suena la historia no es así? - Algo hacía que sus palabras parecieran tímidas o cohibidas, como si no debiera hablarme sobre ese tema.


Aunque en ese momento todo comenzaba a parecer un poco surrealista, pronto comencé a encajar las piezas del puzzle. Poco a poco. Mi madre, pensé.


-         Efectivamente, tu madre.

-         ¿Te llamabas Lauren no?

-         Sí.

-         Si no dejas de hacer eso, me voy en aun no sé qué dirección y te quedas aquí solo. – Contesté.

-         Adelante, te recuerdo que la que está "perdida" eres tu y no yo. Ahora mismo necesitamos dejar de discutir como besugos y que comiences a pensar en la pregunta a la que tienes que contestar si quieres salir de aquí lo antes posible. ¿Lo coges?

-         ¿Y cómo averiguo cuál es la pregunta si no tengo un punto de referencia para buscar?

-         No tienes que buscarla, se supone que ya la conoces, simplemente tienes que hacer un esfuerzo e intentar recordarla.

-         ¿Me estás diciendo que tengo que intentar recordar una pregunta, que tal vez un día de mi infancia, cuando tenía siete, ocho o nueve años, mi madre o mi abuela me dieron a conocer indirectamente?

-         Sí, exactamente eso es lo que he querido decir.


La lleva clara, ni siquiera consigo memorizar la tabla periódica y quiere que me acuerde de algo como eso. Me da igual la pregunta, se supone que solamente sirve para conseguir volver de nuevo a mi mundo, a ese lugar en donde pensándolo bien ya no me queda nada, en donde no tengo nada importante a lo que aferrarme; en cuanto a mis amigos... estaba claro que se habían olvidado de mi. A parte, en cierta forma este mundo se asemeja a los sueños más de lo que parece y a mí me encanta soñar, siento que aquí podría olvidarme de todo, de todos los problemas, del pasado, del presente y del futuro, que este sueño se podría acabar convirtiendo en mi única realidad y que aunque nunca pueda eliminar de mi mente la imagen de mi madre; eso será lo único que podrá ponerme triste o tal vez lo que con el tiempo pueda lograr hacerme sonreír. Puede que resulte peligroso olvidarse del mundo real, pero quien no arriesga, no gana; al menos eso dicen. ¿No?

-         Está bien acepto. ¿Por dónde empezamos?- Le dije no muy segura de mi misma.

-         ¿Te parece que comencemos por enseñarte todo esto, novata?

-         Como el señor mande… - Contesté en tono irónico.

-         Una cosa más. – Le dije de golpe y con cara de interesante. -¿Puedes leerme la mente siempre que quieras?

-         ¿Es necesario contestar a eso? – Me dedicó una malvada pero simpática sonrisa al terminar la pregunta. Y yo, aunque no muy segura de lo que iba a contestarle se la devolví.

-         Solo tenía curiosidad por si antes, cuando me sentía tan a gusto abrazada a tu espalda y tus brazos rodeaban la mía, habías intentado oír lo que estaba pensando; pero tranquilo, no hace falta que respondas en este preciso instante si no quieres.

Antes de que le diera tiempo a contestar y sin saber bien que pasó por mi mente en ese momento para hacerme decir tal cosa, le dediqué una pícara sonrisa con aire de satisfacción, me di la vuelta y comencé a caminar hacia delante. Estaba  detrás de mí, aun así, sabía que sonreía…

-         Te tiemblan las piernas. ¿Lo sabías no?

Cállate. Pensé.


Leyre García.         


                  >Capítulo Anterior           >Siguiente Capítulo






10 comentarios:

  1. Me encanta lianta!!! es maravilloso! cada vez me enganchas mas y me desespera mas la espera a el próximo capitulo!!
    eso no se hace ¬¬, me as sorprendido con ese nuevo mundo... tiene muy buena pinta y la historia también, me as dejado con la intriga y eso es mu malo para mi aunque mu bueno para ti xD, esperare con ansia el próximo capitulo a ver si no tarda mucho :P
    un beso lianta y sigue así!!

    ResponderEliminar
  2. Ohhh! Muchas gracias! jiji ahora me voy a pasar por tu nuevo blog ehh!! un besito! ^^

    ResponderEliminar
  3. Está muy muy chulo. Me gusta mucho la hostoria aunque un poco modificada, no me esperaba eso de que se van a otro mundo, pero seguro que tiene una explicación lógica que ya nos desvelarás en el siguiente capítulo (que espero, sea pronto)
    Sigue así, transmitiendo tu mágia en lo que escribes ;)
    Un besazo

    ResponderEliminar
  4. :'( Me alegro mucho muchísimo de que te guste! :) Estaba un poco asustada porque estos temas no suelen gustar a todo el mundo... Poco a poco colgaré el siguiente capítulo jiji Ya tengo muchas ideas ^^
    Un besito muuy grande(L)
    PD: Todo a su debido tiempo y sí con explicación lógica jaja ^^

    ResponderEliminar
  5. Leyre!!! ME ENCANTA!! y Lauren ... Oh!! *.*
    Sigue escribiendo, por fiiiiiiiiiiiiis !!! ^^
    Besitoooos, guapa :)

    ResponderEliminar
  6. Leyre!! Adoro tu novela, es genial y Lauren...y la dedicatoria!!! Me has dejado sin palabras :)
    Que tiemblen Stephen King, Anne Rice... porque llegas pisando fuerte!! Pronto "Best Seller" XD
    Te quiero no, lo siguiete(L)

    ResponderEliminar
  7. me ha encantado la historia y espero que siga molandome de momento estoy super enganchado un beso guapa

    ResponderEliminar
  8. Menncanta como escriibes! La verdad es que me gusta la istoria i mucho. Escribes mucho mejnor que yo jaja no sabria acer capitulos tan largos;$
    Bueno eso me enncanntaa! unbesooo!

    ResponderEliminar
  9. Buah!!! simple y sencillamente genial. Te sigo de cabeza vamos! Da gusto encontrarse con historias asi de buenas y bien escritas :D.

    ResponderEliminar
  10. Me encanta leer libros que merecen la pena, y este que acabas de empezar es así!! Me he quedado con la intriga, y con muchísimas ganas de más! Porfavor sigue escribiendo! porque a mi ya me tienes ganada!!! jajajaja
    un besazo!

    ResponderEliminar

Necesito continuar aprendiendo, ¿me dejas un comentario?

Bloggers amigos