lunes, 6 de junio de 2011

5º Capítulo. Desconocidos. 1ª Parte

Mis ojos seguían cada uno de sus movimientos y mis oídos se centraban en su pausada y entrecortada respiración. Presa fácil, pensé. Dulce, sencilla, inocente y vulnerable. Estaba muerta de frío y tenía los pies entumecidos, exhalaba e inhalaba bruscamente y dentro de poco comenzaría a tiritar, ni siquiera le daría tiempo a levantarse, todo sería muy rápido e incluso si lo lograra no conseguiría dar más de tres pasos. Mi estómago rugía con fuerza, tenía hambre e incluso el animal más compasivo se rendiría ante esa necesidad.
Descendí ágilmente por las grandes y rígidas ramas hasta que me encontré a una distancia prudente para observarla con mayor detalle. De repente una mariposa blanca se posó en su mano y por arte de magia se levantó y comenzó a andar tras ella. O estaba hechizada o no era de por aquí pues no cualquiera se adentra en el bosque así sin más. Una enorme sensación de curiosidad invadió mi mente, tendría que posponer mi cena para más tarde. Me dispuse a trepar a las ramas más altas para no perderla de vista pero cuando llegué casi a lo más alto, algo parecido a un muro invisible me izo retroceder. Lo intenté una y otra vez pero aunque a simple vista allí no había nada más que aire, no lograba avanzar. Los oídos comenzaron a chirriarme y a pitarme, comencé a rugir; sentía que la cabeza estaba a punto de estallarme y cuando ya no pude más, mis patas flojearon y resbalé. Notaba cada una de las grandes y firmes ramas golpeándome cruelmente mientras mi cuerpo caía veloz hacia el suelo; las raíces en las que aterrizaría dentro de poco amenazaban con quebrar cada uno de mis huesos. Caí de espaldas. Todos y cada uno de mis músculos fuertemente resentidos tras la caída hacían que me fuera casi imposible respirar; una rama se desprendió del árbol y fue a parar encima de mi lomo, con aquel último golpe la transfiguración comenzó de nuevo. Ya bastante intenso resultaba el proceso en condiciones normales, como para tener que sentir allí y en ese momento, como cada uno de mis huesos y músculos se quebraban, mi mandíbula se contraía, mi columna se retorcía hasta quedar recta, mis dedos se alargaban y mi cabeza se estrechaba provocandome un fuerte dolor en los oídos y en la tráquea que incluso me impediría gritar…Por primera vez en mucho tiempo sentí miedo.

Hacía mucho tiempo que no me sentía humano, esta vez había sido la más larga con diferencia, casi había olvidado cómo caminar a dos pies. Mi cabeza daba vueltas y vueltas. Tenía frío. Ahora era yo la presa fácil, vulnerable y atrapada.

                                               ***
Era preciosa, blanca con destellos azulados, volaba libre entre las ramas de los árboles empujándome hacia ella a través de un poder magnético e invisible que me llenaba de curiosidad y confianza. De un momento a otro la perdí de vista; el dolor de pies, el dolor de cabeza y el frío regresaron a mí todavía con más fuerza; todo estaba oscuro, el bosque que segundos antes me había parecido tan perfecto solo se podía definir ahora con una sencilla palabra: tétrico. 

Las copas de los árboles se entrelazaban dificultando el paso de los rayos de sol que se colaban tímidamente entre el follaje; y el viento, que antes había sido tan agresivo, ahora silbaba lento y cauteloso. Comenzaba a ponerme muy nerviosa, no había nadie allí, por mi cabeza pasaron mil y una formas de cómo morir en un bosque, comencé a temblar y me senté en el suelo haciéndome un ovillo sobre las hojas secas cerrando los ojos con fuerza. Una rama se movió de repente desde lo alto de uno de los árboles, me entró el pánico, no sabía que hacer ni a donde ir, tal vez había sido una mala idea fugarme tan apresuradamente. De pronto escuché un cercano y fuerte rugido que me hizo estremecer y levantándome de un salto de aquel frío manto de hojas que cubría el suelo escarpado del bosque, abracé mi manta y abrí los ojos intentando tranquilizarme poco a poco. Cuando parecía que todo había quedado de nuevo en silencio un fuerte estruendo llegó a mis oídos, no estaba sola, allí había alguien y no me quedaría esperando a averiguar quién. Cogí el saco y la manta y eché a correr tan rápido como pude sin mirar atrás saltando grandes raíces y esquivando ágilmente todo tipo de rocas hasta que se me ocurrió la magnífica idea de darme la vuelta; ahí fue cuando tropecé. Todo se movía a mi alrededor, giraba y giraba y giraba… El suelo estaba frío y húmedo, y ya no tenía fuerzas para alzarme de nuevo y continuar. Estaba boca abajo con la cabeza hacia un lado sin poder mover ni un músculo. Mientras el frío se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo y mis ojos, ya cansados, luchaban por continuar abiertos, algo llamó mi atención.
Aunque mi visión era bastante borrosa, pude distinguir entre los árboles cómo una figura humana caminaba hacia mí torpemente agarrándose a los troncos y tropezando a cada paso. No parecía peligroso y de todos modos aunque lo fuera, no lograría moverme de allí.

                                               ***


Entre terribles esfuerzos conseguí levantar la rama haciendo palanca con otra más dura y fuerte, al principio a penas pude levantarla del suelo, hasta que poco a poco comencé a respirar algo mejor y saqué fuerzas de donde no había con el fin de escapar de allí lo antes posible. Me levanté como pude y comencé a andar lentamente en busca de aquella chica. En ese momento no me encontraba en disposición ni de almorzar, ni de desayunar, comer o cenar; pero algo estaba muy claro: necesitaba ayuda y ella era la única que podría proporcionármela; es irónico cómo una situación puede dar un giro tan tremendo en tan poco tiempo verdad?

Unos pasos se escuchaban cada vez más cercanos, eso no es para nada una buena señal cuando se trata del bosque; había estado viviendo en este lugar durante bastante tiempo, podría recorrerlo con los ojos cerrados si me lo propusiera. Analizando bien la situación, no podía correr, ni trepar, ni saltar. Los ojos de una pantera ven mil veces mejor que los de un humano y esa era ahora junto con las anteriores, una de mis mayores desventajas. Sólo me quedaba una opción, utilizar el poco instinto animal que me quedaba e intentar salir de allí de la forma más discreta y silenciosa posible.

Cuando ya llevaba recorridos al menos unos cuarenta metros, la vi. Su mirada perdida transmitía de todo menos fuerza, si en su corazón había habido antes un mínimo ápice de esperanza, ahora se encontraba oculto tras una enorme coraza de miedo y cansancio.
Tiritaba como yo bien había previsto antes. De pronto me miró. Le devolví la mirada, mis piernas flojearon y caí de nuevo al suelo; la fuerte rama que me había golpeado en el lomo antes de mi transfiguración me había hecho mucho más daño del que yo creía, no podría continuar a pié mucho más tiempo, al menos no todavía. Mi cuerpo desnudo comenzó a perder calor, los pasos que antes había escuchado volvieron a mi mente cada vez más y más próximos. Pasaron unos segundos hasta que alguien me agarró torpemente por los antebrazos y consiguió ponerme de nuevo en pié, unos ojos verdes me miraban perplejos, poco después todo quedó oscuro.


                                               ***


No entendía cómo había podido levantarme y caminar hasta donde él se encontraba. Casi parecía estar todavía peor que yo. Entre magulladuras, dolorido y repleto de arañazos y de grandes moratones yacía desnudo entre dos enormes raíces.
Cuidadosamente lo tapé con mi manta. Intenté levantarlo y aunque pesaba bastante más de lo que me esperaba, conseguí ponerlo en pié y apoyarlo en mi hombro derecho con sumo cuidado. Cojeaba de la pierna izquierda. Supuse que la tendría rota pues el hematoma más grande se encontraba en esa zona, así que intenté que no le rozara con nada. Estaba frío, sin embargo su aliento desprendía un calor anormal que despertaba cierta desconfianza en mí. Ya no sentía los pies ni las manos, estaba sacando fuerzas no sabía siquiera de donde, con el fin de ayudar a un desconocido que por arte de magia había aparecido en la misma zona del bosque en la que yo me había perdido. Encontré un pequeño recoveco entre dos árboles aunque lo suficientemente grande para dos personas; que perfectamente serviría de escondite por el momento. Lo recosté entre dos rocas cubiertas de musgo y lo tapé de nuevo con mi pequeña manta.

Mientras me acurrucaba a su lado muerta de frío y evitando cualquier tipo de contacto, escuché unas voces lejanas que se acercaban poco a poco por entre los árboles. Pronto pude sentir unos pasos demasiado cercanos que me hicieron estremecer. Apreté los párpados con fuerza hasta que todo quedó en silencio y únicamente se percibieron los latidos y la entrecortada respiración de aquel joven desaliñado y desconocido que reposaba inconsciente junto a mí.

El corazón se me subió a la garganta cuando de pronto…


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3 comentarios:

  1. no lo puedes dejar a si lianta!!!! no puedes!!! cuando de pronto que??? espero que subas pronto la continuación lianta!!!

    sigue asi!! y llegaras lejos!
    atentamente
    un fan tuyo!!

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  2. ahhhhh pero qué final!!!!! XDDDD síguelo pronto!!
    jeje, desde luego la prota se está poniendo las botas, con lo poco que lleva en Dos Lunas y ya ha visto a "Ian Somerhalder" desnudo XDD ;)
    y suerte con tus exámenes, yo también tengo un montón T.T hoy he tenido economía y estoy con la cabeza alelada... qué ganas de que llegue el verano, necesito playaaaaaaaaaaa!!
    Un saludo, ya nos leeremos :)

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  3. Nooooo, noooo, noooo!!
    No me dejes asíiiii!!
    Esto no se haceeee!! T_T
    Cómo me haces esto, Leyreee!! jop!
    Más te vale poner pronto la continuación, sino me enfado y no respiro, eh? ¬¬
    xDD
    Estoy deseando leer como sigue!!
    Besos!!

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